El pasado lunes 10, vecinos del Barrio España, miembros muchos de ellos de la Asociación de Vecinos Unión Esgueva, protestaron por el abandono de edificios en sus calles. El recorrido comenzó en la vieja casa del Valle de Arán, en estado ruinoso desde hace más de dos décadas, sin puertas y repleta de escombros y cristales en su interior. Allí se colocó una pancarta en la verja, colocada por al ayuntamiento a su alrededor recientemente, y se exigió su demolición.
Con bicicletas y globos los vecinos fueron después hasta el descampado situado entre la calle Ampurdán y Costa Brava, un descampado propiedad de la constructora Capellán y de Ferroindustrias Justos, en desuso desde hace años. El último proyecto realizado (una hilera de arboles a lo largo de Costa Brava) afectaba exclusivamente a la parte del solar que queda a la vista del centro de salud y del centro comercial; esto es, se intervino aquello visible para los clientes de Carrefour y los pacientes, olvidando a los habitantes permanentes del barrio. Los vecinos denuncian que la zona está llena de cristales y escombros y que, por el momento, a pesar de existir un proyecto de zona verde desde hace años, ninguno de los ayuntamientos a demostrado mayor interés en su realización.
Finalmente, se visitó el edificio, o lo poco que queda de él, de la calle Roncal. Lo que hasta hace una década era una casa amplia, fue expropiado por el ayuntamiento anterior para comunicar la calle de la Selva con Tierra Baja. El consistorio, propietario desde entonces del terreno, tiene también un proyecto de ampliación del parque listo para su construcción, pero de momento, y a pesar del cambio del grupo de gobierno municipal, tampoco se han dado muestras de voluntad para su realización.
A día de hoy sólo se conserva la fachada delantera y un antiguo pozo. Hace algunos meses, durante una noche de tormenta, la pared lateral cedió. Una vecina recuerda la construcción del primer parque en la calle Roncal, cuando sus hijos eran pequeños, con suelo de cemento y algún pequeño columpio: ''era -dice- un pozo de jeringuillas y heces de perro [...] una ya se cansaba de llamar a los servicios municipales de limpieza para que ''se acordasen'' también de limpiar las calles de nuestro barrio.''
Aunque ejemplos claros y visibles, la situación no es exclusiva de estos tres inmuebles. Decenas de casas se hayan abandonadas, tapiadas o con serios desperfectos. Los negocios, que hasta hace pocos años daban vida y generaban riqueza en el barrio, fuente de trabajo para sus habitantes, fueron cerrando, en gran medida por la construcción contigua de la gran superficie comercial. Un vecino recuerda cómo antes había todas las instalaciones y comercios necesarios para vivir: frutería, panadería, mercería, peluquería, todo a100, ferretería, videoclub, etc... ahora estos se reducen a un kiosko, una tienda de alimentación y dos o tres bares en la zona periférica. Estos y otros factores acentúan el abandono del barrio, su degradación, su olvido. El modelo de urbanismo que se ha implementado en esta ciudad desde hace años ha sido absolutamente centralizador y desigual: condensar todas las equipaciones en un único lugar y hacer que el resto de los barrios queden sin nada, dependiendo cada vez de las zonas céntricas. Hay que recordar que de los 100 barrios más pobres de España, 6 están en Valladolid. Este modelo de ciudad agrava la situación. Es necesario apostar por dotar de servicios, de calles hermosas, de parques, de plazas... a todos los barrios para que la calidad de vida no dependa de en qué parte de la ciudad se haya nacido, para que la brecha de la desigualdad entre unos barrios y otros disminuya, para que cualquier vecino tenga espacios habitables y amables en su entorno cercano. Los vecinos del Barrio España han demostrado con esta acción que han sido y siguen siendo un ejemplo de dignidad, de organización y de lucha.