El que ríe ríe último ríe mejor
Soy inconsolable. Mi adicción a la melancolía y el vino solitario han degenerado en tristeza indisoluble y soledad -o amor- a la botella vacía. Si me entiendes me gustaría que me ayudaras a entenderme a mí mismo, a esta joven y torpe cabeza que no sabe nada de la vida. Pero es inútil, el idioma nos separa, y a quién le interesaría saber descifrar ideas tontas de un tonto crío, cuando soy yo, en este laberinto de insatisfacciones. Quizás sea mejor así, que no puedas entenderme, es decir, que no me pase nada, que sea solo la edad.