un poco
los pensamientos,
y todo fluía y todo era fácil y los recuerdos y el dolor y el placer eran también, sí, muy graciosos. Nos hemos reído de todo y ahora ya no, ya no nos reímos. Aunque deberíamos reírnos ahora con más razón que antes. Mejor dicho: ahora con razón. Te propongo hoy aquí, sentado reír hasta parecer subnormales. De hecho, hasta ‘ser’ idiotas ante el resto de miradas, jodidamente imbéciles y retrasados. Todo el mundo se reirá de nosotros y les daremos pena, y asco. Y se irán a la cama con una sonrisa feliz por no ser tan idiotas. Y tú y yo, o quien sea, nos reiremos también. En fin, que todo el mundo se reirá.
¿Nunca nos dio por reírnos de nosotros mismos para aprender a reírnos con seriedad?
La cordura se entiende del revés
