''La maleta está algo más revuelta que hace algún tiempo. Aquí hace calor y nosotros estamos prohibidos. Nos rodean horizontes, que no fronteras. Andamos por lo que vemos, nada más, y si una duda nos hace señas a diez mil kilómetros, lo dejamos todo. Porque para entender el mundo, haberlo recorrido acompañado es necesario. Y es necesario, también, conocer sus recovecos a lo largo de doscientos países con sus doscientas lenguas jurando que, como estamos haciendo ahora, nosotros ya no somos nosotros, y somos mucho más que dos: somos el pastor y el peregrino, el sacerdote y el fiel, el poderoso y el desheredado. Nosotros ya no somos nadie, salvo un nido de caminos, o un lecho de mares. Porque ahora, ya sin cerdos, ni textos, ni amantes, ya sin bacilar, sin obviar, no obstante, el futuro incierto -porque el futuro será incierto o no será-, te juro que es como si acabara de conocerte. Ya en desnudez total, extraña ausencia. de procesos y fórmulas y métodos. El barro que nos dio sustancia, destilado en negro licor, sí, en nosotros.''
Así es como la poesía, intrusa, acaba siendo digerida, asimilada y vomitada. Pero cómo impedir a la poesía, a la pobre poesía, estas manifestaciones tan esotéricas y calibradas, tan irreverentes. Cómo exorcizarla, y con qué, a la pobre pobre poesía. Y por qué.
''Mientras tú pintas en este recóndito lugar pienso en el telediario y me da la risa. No tiene ni putísima idea de la gran belleza de este mundo. Pintas, y quién sabe. Y yo, pienso y todo lo demás, y esto y aquello...y quién sabe. Te miro: susurro, murmuro, digo...tibio blablá al oído... Estaremos. Por qué decir más, si es imposible. Si nombrar alcanza: pues estemos entonces, pues estemos. 'La esperanza en mi vida lleva tu nombre' y sí que te veré morir Pues eso.''
Suenan las cuerdas
cae
el luminoso regalo. Pero
acaso el tiempo pueda detenerse
tornar esa piedra luminosa incandescente
atroz
registro inmemorable
de la gran belleza humana, tan nuestra.
Qué me importa el mundo y el amor
lo que yo pido,
tú ya lo sabes.
PENICILINO: 21 CAÑAS, 33'6 euros
BERLIN: 3 CAÑAS, 8 PACHARANES, 4 IZAQUIRRES BLANCOS, y dos copas son 44'8
total: BUKAKE!!!
(Y ahora ya caminamos los pies desgastados, ¿lo ves? Nos seguimos en nuestro caminar errático. Descubrimos restaurantes asiáticos. Anochece la cerrada noche humana. Te enseño lo que vi, para que me digas lo que tú ves. Pero yo no miro adonde tu miras, yo te estoy viendo mirar. No hay pan en la mesa, solo carne del gran dios y nosotros a su lado sentados en esa planicie esférica, devorándola, deseando el mañana sin desperdiciar esta cena. Deseando caminar, en el cruce exacto de dos momentos, de dos cosmonautas. ¡Qué grande es el Mundo!, acaban de decirse el uno al otro.)
