Te tengo capturado en planas fotografías, alrededor del mundo. Guardo cachivaches, plásticos con alguna forma, de algún momento, de algún lugar. Las tradiciones, la música; un poco de té en la despensa.
Pero no te tengo ni aquí, ni ahora. Tampoco recuerdo tu olor, y esos recuerdos de plástico se van haciendo humo, y se me escapan.
Te vas, te has ido. Tarde o temprano, sin darme ni cuenta, ya no estarás.
Y he buscado entre todos los métodos, artes y lenguas que conozco la manera de cristalizarte en mi memoria, de hacerte mío. Nada. Solo he conseguido pervertirte en el teatro de mi imaginación.
Quizás, o quizás no, sería hora de dejarte machar, aunque ya lo hayas echo, aunque estés tan lejos, aunque te dé igual.
De momento, probaré el resto de cosas que no seas tú.