¿Qué significa progreso? ¿Qué todo se hace más y más perfecto? ¿Todo cada vez con más piezas y aristas? ¿Engranajes e instrucciones precisas? ¿Cada vez más complicado y sinuoso? Los coches son más veloces, aunque más difíciles de construir, y de reparar, como los Smartphones o los Netbooks. Además duran menos. ¿Pintar? Uno tiene que ponerse al día con cada día más historia del arte y artistas para estar en el mundillo. Así no hay espontaneidad. Y de literatura no hace falta hablar: como hora somos todos literatos... A la pobre filosofía cada día la complican más las lineas. La espiral de debates y adebacles. La enésima noción de ciudadanía y el significado de aquel renglón infame... Pero los problemas siguen siendo los mismos. Las soluciones, si es que se dan, también, aunque más enrevesadas. Me refiero a que la gente sigue siendo mala, por ejemplo, y decir virtud, bondad, fraternidad o derechos humanos, viene a ser lo mismo. Más práctica, señores. La teoría la inventó el burgués para mantenernos en la inacción ¡Y la política! ¡Ay la política, cómo me pica! No hemos avanzado nada. Sé que soy un poco cínico porque ahora las mujeres trabajan, no asesinamos a judíos, los maricones se pueden casar, bla bla bla.... en lo que de verdad se ha avanzado en política en en enrevesar todo de burocracia loca y de leyes que están hasta en el retrete. Control, control y control. La Ley es Dios. Vivimos al servicio de la Ley. Hay leyes en todas partes, y se siguen incumpliendo. Quizás el problema no sea la praxis humana sino la falta de naturalidad de estas. Actualmente para dominar una técnica hacen falta décadas de especialización, lo mismo que para llegar al Nirvana, poder tocar en la Filarmónica de Praga o ser presidente del FMI. La perfección no es buena compañera del progreso. Pero volviendo a la política...que qué gracia me hace. Aquí estamos los españolitos progres y los españolitos fachas. Las dos españas actualizadas por el nuevo milenio: tras las elecciones teniendo fé en la política, unos, rezando al dios neoliberal o a cualquier otro, los más tontos. Eso sí, porque ellos son algo más ridículos. Pero cualquier persona que crea en política es de por sí algo ridícula. Queríamos cambiar el mundo y ahora nos volvemos a conformar con votar. Pues vaya progreso más perfecto.
Frente a la carrera política, el culmen artístico o el renombre histórico del gran pensador quedan sin embargo labores más sencillas aunque de dudosa reputación. Por ejemplo, puedes prostituirte sin tener experiencia. Basta con abrir las piernas. También puedes entrar en un grupo armado terrorista para defender a tu cultura, religión o país sin examen previo. Al Qaeda, Boko Haram, Al Shabaab, Jemaah Islamiyah, las FARC... O entrar en una secta: Secta de la Unificación, la familia Manson, el Templo del Pueblo, los Raelianos... Pero lo más fácil en este caso, y lo más extendido, es darse a la bebida: Tankeray, Johnny Walker, Belvedere, Izaguirre... Y que hay la cirugía plástica. También la belleza y no sólo los valores importa: opérate las tetas, el culo, el pancreas, opérate el cerebro... Se tardan dos minutos.
Pero no todas las vías tradicionalmente rápidas para progresar siguen siendolo. Robar a un rico, por ejemplo. En España, en los años treinta, bastaba con meter una bala en la sien del burgués a la puerta del banco y robarle la cartera, o entrar en su casa por la noche. Ahora los bancos están llenos de sistemas de seguridad y las casas de los burgueses llenas de cámaras de Securitas. Robarlos es toda una peripecia al alcance solo de unos pocos. Aunque a pesar de esto, por nostalgia y por mantener encendida la llama, siempre robo alguna chocolatina en el Marcadona. Sólo una chocolatina porque en España puedes ir preso por robar pañales. En España solo cumplen condena los ladrones que roban poco. Por perderores. Todos estamos arrinconados por los excesivos cánones de lo perfecto. Y pretendemos que en esta sopa boba haya además progreso.
Enfin, que hoy la vida es demasiado complicada aunque uno espere lo mismo de su vida. Porque cambiará el mundo, la ciencia, las artes o la moda de los pijamas, nos gobernará Lord Vather, el cielo será verde o la música cura contra le desnutrición infantil... pero seguiremos siempre queriendo lo mismo. Salud, amor y felicidad. Yo que sé. . El progreso es un poco como una tontería. Una golosina de infante. Demasiado lento para ser tan costoso. El progreso debería de ser espontáneo, como las estaciones: así -chasco los dedos-. Por qué trasnocharnos como el Quijote. Podríamos irnos todos a progresar al bosque. Propongo el bosque porque me gusta el bosque. Tengo una cabaña preciosa en el bosque donde cabrían cómodamente tres o cuatro personas. Podríamos progresar allí, simplemente. Progresar de forma simple. Imperfecta, sí. precisamente. Quizás el progreso esté en otra parte (Con la perfección no voy a entrar en diatribas metafísicas: no soy ni cristiano ni positivista: Os dejo la perfección a vosotros, reyes de vuestro mañana). Como quiero progresar pero no de esta forma, diré que quiero anti-progresar. Soy anti-progreso. Aunque bien pudiera llamarlo postprogreso. Me gusta la partícula post.
Y por todas estas razones yo me quedo aquí: mirando la montaña, esperando a que se pase la nube gris mientras me fumo un cigarrillo y escribo lo que me viene en gana.
Y por todas estas razones yo me quedo aquí: mirando la montaña, esperando a que se pase la nube gris mientras me fumo un cigarrillo y escribo lo que me viene en gana.
Estoy progresando. Se ruega no molestar.
